EL PAPA FRANCISCO EXPLICA POR QUÉ HAY QUE IR A MISA LOS DOMINGOS

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La Palabra de Dios es Salvación- Pepe González

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Una palabra que se usa muy mal la palabra Catolico

Una palabra que se usa mal es la palabra católico que quiere decir universal.
La iglesia cristiana es católica porque cualquier persona 
de cualquier parte del mundo, de cualquier idioma o raza puede bautizarse y así hacerse miembro de la iglesia. También la palabra 
ortodoxo se usa mal; la palabra ortodoxo quiere decir correcto como se dice que creer en Santisima Trinidad es la fe correcta 
(ortodoxa). Por unos mil años estas palabras se usaban así para describir la iglesia cristiana que era católica (universal) y tenía la fe 
ortodoxa (correcta). Pero en el año 1054 el obispo de Roma y el obispo de Constantinopla se excomulgaron uno a otro y a sus 
seguidores, y se empezó a llamar a los seguidores de Roma “Católicos Romanos” y a los seguidores de Constantinopla “Católicos 
Ortodoxos”. Eventualmente estos términos se redujeron a Católicos y Ortodoxos, pero los líderes de ambos grupos se consideran 
Católicos y se consideran Ortodoxos como en tiempos antiguos. Nosotros también aplicamos estos términos a nuestra iglesia; somos 
católicos y ortodoxos también. Lo que no somos romanos o griegos, pues no estamos bajo Roma o Constantinopla. Debe notar que el 
credo niceno que profesamos todos los cristianos dice que creemos en la iglesia que es una, católica y apostólica – no dice romana. 
El cuerpo de cristo, la iglesia, es uno solo con diferentes partes, es universal y tiene sucesión de los apóstoles.

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¿Cuáles son algunos de los principales valores cristianos?


Se supone que la palabra cristiano hace alusión a la persona que está siguiendo los caminos y enseñanzas de Jesucristo. Se nos dice que debemos imitar su ejemplo y seguir sus pasos (1 Pedro 2:21). Por esto, sus valores deben convertirse en nuestros valores. Aquellos que estén de acuerdo van a compartir los mismos valores.

Aunque específicamente la Biblia no da una lista de “valores cristianos”, veamos algunos de los valores más importantes que se enseñan en la Biblia:

Guardar los Diez Mandamientos de Dios (Deuteronomio 5:29; Eclesiastés 12:13; 1 Juan 2:3-4). Debemos amar a Dios con todo nuestro corazón (Mateo 22:37) y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:39; Romanos 13:9).

Tener fe y confiar en Dios (Salmos 37:3; Marcos 11:22; 2 Corintios 3:4). Cuando las cosas nos están saliendo bien, es muy fácil creer. Pero si sufrimos como Job, ¿seguiríamos teniendo fe y confianza?

Humillarnos como niños (Mateo 18:4; Santiago 4:10). Analicemos como un niño está dispuesto a que le enseñen. Observemos la dependencia total de un niño con sus padres para todo y veamos el tipo de fe y de confianza que nosotros debemos tener hacia Dios.

Hacer buenas obras (Efesios 2:10; Tito 2:7, 14). Los cristianos deberíamos estar dispuestos a suplir las necesidades de los demás mientras nos fuera posible. Esto incluye ser responsables con el cumplimiento de los compromisos familiares y con la comunidad.

Arrepentirse y comprometerse a aferrarse a la verdad de la Biblia (Hechos 2:38; 3:19; 1 Tesalonicenses 5:21). Debemos reconocer un comportamiento pecaminoso por lo que es y cambiar nuestra conducta. Cuando nuestros pecados son perdonados, debemos buscar la verdad y comprometernos con ella.

Cultivar dones espirituales para servir a los demás (Romanos 12:6-13; 1 Corintios 14:12). Los cristianos debemos buscar la manera de ayudar en diferentes situaciones. Debemos pedirle a Dios que nos de sus dones, reconociendo que el mayor don es el amor.

Buscar la justicia de Dios (Mateo 6:33; Sofonías 2:3). Nuestros propios caminos nos llevarán a la destrucción, el dolor, el sufrimiento y la muerte.

El único camino a la felicidad, a la plenitud y el gozo es vivir con justicia de acuerdo con las leyes perfectas y benéficas de Dios.

Vivir en paz con los demás (1 Corintios 14:33; Isaías 32:17). Resolver los problemas con humildad, consideración y discreción. No ofenda a los demás y no se sienta ofendido por ellos.

Esto es solo una muestra de los muchos valores cristianos que podemos encontrar en la Biblia. Cada uno nos aporta elementos para pensar seriamente en nuestros valores. Todos ellos muestran características que van a mejorar la calidad de vida y nos traerán felicidad, gozo, paz y plenitud.

El punto es que estos son atributos que deberíamos valorar en nuestra vida. ¿Por qué? Porque Dios existe y nos ha dado un manual de instrucciones como lo es la Santa Biblia, que claramente nos muestra cómo debe funcionar la gente apropiadamente para su óptimo desempeño.

¡Si estamos buscando los valores cristianos, aquí es donde los vamos a encontrar! Si todo el mundo estuviera de acuerdo en hacer estas cosas, ¿no veríamos unos cambios dramáticos en nuestra vida, en nuestras comunidades y en nuestras naciones?

Valores cristianos

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Abusos de fuerza en los militares de Venezuela

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¡PERMANEZCAN EN LA VID!

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Dios es esperanza de vida

Fernando Torres cmf

Dios es esperanza de vida

      Después de celebrar la Semana Santa, el domingo de Pascua llega como un rayo de esperanza. Hemos vivido de cerca la muerte de Jesús. Y en su muerte hemos hecho memoria de todas nuestras muertes. Las muertes que vivimos día a día en nuestras personas, en nuestras familias, en el trabajo, en la sociedad, en el mundo. La guerra y la injusticia son muerte. Pero también lo son las enfermedades y los egoísmos, los rencores y los odios, que nos comen por dentro y van minando nuestra vitalidad. Tantas son las muertes que nos rodean que a veces podemos llegar a pensar que no tenemos futuro, que no hay salida. Parece que el hombre está definitivamente metido en un laberinto que no tiene más salida que la desesperación o, lo que es lo mismo, la muerte. 

Jesus ha resucitado

      Pero muy de mañana unas mujeres fueron al sepulcro donde habían enterrado a Jesús y vieron quitada la losa del sepulcro. Fueron corriendo a avisar a los apóstoles. Pedro llegó y vio que Jesús no estaba allí. Y lo que es más importante: vieron y creyeron. La fe les hizo ver más de lo que veían sus ojos. Donde otros no verían más que un sepulcro vacío, ellos descubrieron otra realidad mucho más profunda: Jesús había resucitado, el Padre le había devuelto a la vida. La promesa de la resurrección se hacía en Jesús realidad y esperanza para toda la humanidad. Con ese último acto de su historia, todo lo que habían vivido y aprendido con Jesús cobraba un significado nuevo. Ahora la liberación esperada era mucho más profunda que la simple liberación política del dominio de los romanos o la llegada de un reino judío que igualase o superase al de Salomón. Si Jesús ha resucitado, entonces es que Dios nos ha liberado de la esclavitud más profunda: la esclavitud de la muerte. 

      En Pascua y ante el sepulcro vacío, los que creemos en Jesús comprendemos que no cabe en nuestras vidas lugar para la desesperación. Somos en adelante hombres y mujeres de esperanza. Sabemos, desde la fe, que para Dios no hay ningún caso desesperado. Por más difíciles, por más irresolubles, por más amenazadores, que sean nuestros problemas, mantenemos firme la esperanza. Y aunque nos llegue la muerte, sabemos que ni siquiera ésta es definitiva. Porque Jesús ha resucitado. 

      La resurrección de Jesús nos compromete con la esperanza. Nos llama a trabajar por crear esperanza a nuestro alrededor. Por regalarla a los demás como se nos regala la luz del cirio pascual que ilumina nuestra celebración. Defendemos la vida para todos porque el Dios de Jesús es Dios de Vida para todos. Y con nuestra forma de comportarnos día a día vamos regalando vida y esperanza. Para que nadie, nunca, se sienta desesperado. 

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Todas las imagenes estan disponibles para su uso personal o comercial por un precio razonable al publico. Todas las ventas de fotos e imagenes seran a beneficio de la Misión Luz de la Esperanza. Enlace:
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Los miembros de la «Misión Luz de la Esperanza» dedican todo su esfuerzo y recursos a la ayuda humanitaria, la solidaridad y demás causas sociales que afectan varias zonas donde aportamos ayuda humanitaria.
El Proyecto Luz de Esperanza es una iniciativa voluntaria que reúne a varias misiones humanitarias que persiguen un objetivo común: mejorar la calidad de la asistencia humanitaria y la rendición de cuentas de los actores humanitarios frente a sus miembros, a los donantes y a la población afectada.
Gracias a un grupo de voluntarios que recoge las normas básicas se pretende estipular un conjunto de principios comunes y principios morales humanitarios que guíen la acción en las áreas vitales: alimentación, la promoción educativa; la evangelización; y la acción de salud.

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“Pero Jesús no le contestó nada”

“Pero Jesús no le contestó nada”

Viernes Santo – Ciclo C (Juan 18 – 19,42) – 19 de abril de 2019

12.04.2019 | Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

Viernes santo

Esta es la actitud que Juan destaca en su versión de la Pasión que hoy escuchamos. No grita, no vocea, no rompe, no apaga. Vive su misión con humildad, confiado en que Dios es quien lo guía y sostiene. El derecho es su fuerza y la fidelidad del Señor es su garantía. Esta actitud, se puede encontrar también en algunas de las cartas de san Pablo, como ejemplo para una comunidad: “¿Qué prefieren, que vaya a ustedes con palo o con amor y espíritu de mansedumbre?” (1 Corintios 4, 21). Por otra parte, es una de las invitaciones que Pablo hace a los cristianos de Éfeso: “Los exhorto, pues, yo preso por el Señor, a que vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz” (Efesios 4, 1-3).

Jesús asumió una actitud humilde y se quiso presentar como un hombre manso. Vivió lo que el profeta Isaías señalaba del Siervo de Yahvé: “Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, pasar que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas” (Isaías 42, 1-4).

Hay una realidad que subyace a esta actitud de humildad y sencillez, de esta mansedumbre y paciencia que caracteriza a la persona que vive una espiritualidad de la no violencia, y es la confianza total en el amor de Dios que siempre terminará triunfando sobre el pecado. Fray Timothy Radcliffe, antiguo Maestro General de la Orden de los Predicadores o más conocidos como Dominicos, ante la pregunta de un periodista por lo que los cristianos pueden aportar al mundo de hoy y la manera como él podría definir la ‘buena nueva’ de la que somos portadores, dijo lo siguiente:

“No puedo pretender ‘definirla’ y menos en pocas palabras. Pero puedo decir esto: la víspera de su ejecución por los nazis, el 9 de Abril de 1944, en el campo de concentración de Flossenburg, aquel gran hombre, el pastor luterano Dietrich Bonhoeffer envió a uno de sus amigos ingleses, el obispo anglicano de Chichester, George Bell, este mensaje: ‘la victoria será segura’.

Ante el sufrimiento de la humanidad, con la guerra, la pobreza y el odio, también nosotros podemos decir: ‘la victoria será segura’. Ante el genocidio de Ruanda, ante las tragedias de los Balcanes, cuando la derrota de la humanidad parece tota, podemos decir: ‘la victoria será segura’. En la vida de cada uno de nosotros, incluso cuando nuestra capacidad de amor y nuestro entusiasmo parecen destruidos, podemos decir: ‘la victoria será segura’. Cuando la muerte se lleve a alguien a quien amamos y parece que allí no hay futuro, descubriremos que eso no es cierto. La mañana de Pascua, los discípulos descubrieron que el amor había vencido al odio, la amistad a la traición, que el sentido había triunfado sobre la falta de sentido, que el Dios fuerte nos hace fuertes a nosotros: ‘la victoria será segura’. En una iglesia de Estambul vi una vez un fresco muy bonito del siglo quince que mostraba a Cristo resucitado rompiendo las cadenas de la muerte y liberando a Adán y Eva. Cualquiera que sean las cadenas que nos aten, la prisión donde estemos encerrados, podemos alegrarnos y decir: ‘la victoria será segura”[1].

Esta es la seguridad que tiene Jesús y lo que le da la fuerza para asumir su propia misión sin levantar su mano contra los que lo están injuriando y golpeando. Esta es la razón profunda de su noviolencia activa. Otro buen ejemplo de esto es una historia que trae Anthony de Mello en su libro “Un minuto para el absurdo”:

“Dijo un día el maestro: «No estaréis preparados para ‘combatir’ el mal mientras no seáis capaces de ver el bien que produce». Aquello supuso para los discípulos una enorme confusión que el Maestro no intentó siquiera disipar. Al día siguiente les enseñó una oración que había aparecido garabateada en un trozo de papel de estraza hallado en el campo de concentración de Ravensburg:

«Acuérdate, Señor, no sólo de los hombres y mujeres de buena voluntad, sino también de los de mala voluntad. No recuerdes tan sólo todo el sufrimiento que nos han causado; recuerda también los frutos que hemos dado gracias a ese sufrimiento; la camaradería, la lealtad, la humildad, el valor, la generosidad, la grandeza de ánimo que todo ello ha conseguido inspirar. Y cuando los llames a ellos a juicio, haz que todos esos frutos que hemos dado sirvan para su recompensa y su perdón»”[2].

No podemos dejar de sentirnos conmovidos ante estas palabras, escritas desde el infierno de los campos de concentración nazi, como tampoco podemos dejar de conmovernos ante la pasión del Señor, que seguimos completando hoy, a través de nuestras propias pasiones y la pasión del mundo. Dios nos de la capacidad de esperar siempre en Él, para perseverar en nuestras luchas hasta el final, manteniendo una actitud noviolenta, porque estamos convencidos de que ‘la victoria será segura’.

* Sacerdote jesuita, Delegado para la Misión. Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina – Lima

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Son católicos los Anglicanos?

SON CATÓLICOS LOS ANGLICANOS?
Todos los días cuando platico con alguien sobre la Comunión Anglicana, la primera pregunta que me hacen es la siguiente: ¿Son católicos los anglicanos? La respuesta es sí: Somos católicos, pero no romanos. Somos parte de la Santa Iglesia Católica de Cristo, pero no estamos sometidos a la autoridad del Obispo de Roma. Es aquí donde surge otra pregunta, ¿Es posible ser católico y no estar sometido a la autoridad del Obispo de Roma? La respuesta es afirmativa: Claro que se es católico sin tener que estar sometido a la autoridad del Obispo de Roma .
Ahora, por respeto a la verdad, por amor a la Comunión Anglicana, y sobre todo, para la honra y gloria de Nuestro Señor Jesucristo es que me dispongo a explicar del por qué de mis afirmaciones.
SIGNIFICADO.
En primer lugar, católico es una palabra griega (Katholikos) que significa Universal.
ORIGEN.
El primero en llamar Iglesia Católica a la Iglesia que Cristo fundó fue San Ignacio de Antioquía, en el año 110. Es decir, Nuestro Señor Jesús fundó una Iglesia (solo una), esto es claro en Mt. 16: 13-18; la fundó sobre los apóstoles (hago señalar el plural de apóstoles), siendo Cristo mismo la piedra angular (Ef. 2:20) . Esta Iglesia duraría hasta el fin del mundo, porque Jesús estaría con ella (Mt. 28:20). Teniendo el primado de honor el apóstol San Pedro (Mt. 16:18). La posición de San Pedro, con respecto a los otros apóstoles era de una autoridad moral, y era un símbolo de la unidad (tal como lo es en la actualidad el Arzobispo de Canterbury). Porque la autoridad que Jesús le dio a San Pedro para actuar en su nombre es la misma que les dio a todos los demás apóstoles (Mt. 18:18).
Bien dicen que para muestra basta un botón: En el primer Concilio de la Iglesia, las decisiones no las tomó San Pedro. “Los apóstoles (los doce), los presbíteros y toda la Iglesia decidieron…” (Hch. 15:22,23). Las decisiones las tomó toda la Iglesia, dirigida por los doce apóstoles.
Los apóstoles decidieron nombrar sucesores a los que se les dio el nombre de Obispos (Eusebio de Cesárea, Historia de la Iglesia). Uno de estos Obispos fue San Ignacio de Antioquía, el cual llama a la Iglesia “católica”, en el año 110. (Hay que tener en cuenta que, según la tradición, el apóstol San Juan murió entre el año 90 y el 95).
Hay cinco características para reconocer la catolicidad de las comunidades eclesiales:

  1. OBISPO DIOCESANO.
    Desde un principio se entendió que para estar en comunión con la Iglesia Indivisa, para ser miembro de ella, se requería (además del Bautismo) estar en comunión con el Obispo Diocesano. “Sin el Obispo (Diocesano), los presbíteros y los diáconos, no se puede hablar de Iglesia”. San Ignacio de Antioquía. Epístola a los Trallanos 3,1.
    “Obedeced todos al Obispo (diocesano) como Jesucristo a su Padre… que nadie haga al margen del Obispo nada en lo que atañe a la Iglesia”. San Ignacio de Antioquía, Epístula ad Smyrnaceos 8,1.
    “Donde está el Obispo, está la Iglesia”. San Ignacio de Antioquía, Epístula ad Romanos 4,1.
    “Nihil sine episcopo”. “Nada sin el Obispo”. San Clemente de Alejandría.
  2. EPISCOPADO HISTÓRICO.
    El episcopado histórico es la sucesión ininterrumpida de Obispos, lo cual la Iglesia Anglicana siempre ha conservado. “La Iglesia de Inglaterra… retuvo la sucesión de Obispos, y esto ha continuado hasta el presente.
    “Enrique VIII conservó la jerarquía”. Historia de la Iglesia, Julio Bonatto, Ed. Latino Americana, pág. 114.
    El Diccionario del cristianismo de O. De la Brasse, A. M. Henry.
    Ph. Rovillar dice que los ortodoxos y algunos teólogos católicos (romanos) comparten la convicción de que las ordenaciones de la Comunión Anglicana son válidas. Ciertos sectores de la Comunión Romana han querido negar la validez de sus ordenaciones, por motivos económicos y de poder, pero saben bien que NO HAY NINGÚN FUNDAMENTO TEOLÓGICO para sustentar esta posición.
    Acerca de Matthew Parker (con quien supuestamente se interrumpió la sucesión apostólica), “no cabe duda que fue debidamente consagrado. Cuatro Obispos del reinado de Eduardo VI realizaron el servicio… (de los cuales Roma reconoce sus órdenes). Diccionario Historia de la Iglesia, Ed. Caribe, pág. 824.
    Otra característica de catolicidad es conservar los Credos: el Niceno, el de los Apóstoles y el de San Atanasio. La Comunión Anglicana los ha conservado de tal manera que éstos forman parte íntegra de su hermosa liturgia.
  3. LA FE DE LOS PRIMEROS SIGLOS.
    Otra característica consiste en haber conservado la Biblia completa (73 libros), no mutilada como la de los protestantes (66 libros); además de promover su lectura, al contrario de otras iglesias que durante la Edad Media prohibieron la lectura de la Palabra de Dios.
  4. SACRAMENTOS.
    Una característica más, es que hemos conservado los siete Sacramentos:
    Bautismo, Santa Eucaristía, Confirmación, Unción de los enfermos, Reconciliación (Confesión), Matrimonio, Orden Sacerdotal.
    Otra característica es conservar la fe sin añadir o quitar nada. La Comunión Anglicana fiel a la tradición católica, jamás ha añadido nada a la fe recibida, ni le ha quitado nada.
  5. NO TENER UNA ACTITUD SECTARIA (NO CREER QUE SOLO NOSOTROS TENEMOS TODA LA VERDAD).
    Los Obispos y Sacerdotes de la comunión Anglicana nos reconocemos frágiles e imperfectos como cualquier otra persona. La Ordenación no nos hace perfectos o infalibles; nosotros unimos nuestra voz a la de San Pedro, y juntos le decimos a Nuestro Señor Jesús: ¡Señor, apártate de mí porque soy un pecador! (Lc. 5:8).
    Estas son las cinco características de la catolicidad de la Comunión Anglicana.
    La Comunión Anglicana no es toda la Santa Iglesia Católica de Cristo, pero SI ES PARTE DE ELLA, como lo son la Comunión romana y la Ortodoxa.
    En las familias, cuando los hijos se van de casa, siguen siendo parte de la familia, aunque vivan a parte. Lo mismo sucede entre los Anglicanos, Ortodoxos y Romanos; formamos parte de la gran familia de Dios (1 Pe. 2: 9-10), todos formamos parte de la Santa Iglesia Católica de Cristo, aunque estemos separados.
    Ojalá y un día todos seamos uno, pues ese es el deseo de Nuestro Señor Jesucristo, “Que todos sean uno” (Jn. 17:21).
    Se han dado ya algunos pasos. Antiguamente la posición Oficial de Roma era que la Comunión Anglicana era “protestante”. Desde el Vaticano II Roma dice. “Entre aquéllas en las que las Tradiciones y estructuras católicas continúan subsistiendo en parte, ocupa lugar especial la Comunión Anglicana” (Decreto Unitatis Redintegratio, sobre Ecumenismo, Cap. III, núm. 13).
    Esperemos que pronto Roma le quite a la frase anterior “en parte”, porque muy a pesar suyo somos tan católicos como ellos.
    Tenemos Obispos, pero siguiendo la enseñanza bíblica, se pueden casar tanto ellos como los sacerdotes; 1 Tim. 3: 1-12.
    El Arzobispo de Canterbury ocupa el lugar de honor entre sus hermanos Obispos: “Primus inter pares: El primero entre iguales”.
    Jamás ningún Arzobispo de Canterbury se ha llamado Vicario de Cristo, este título le pertenece solo al Espíritu Santo, Jn. 15:25; 16: 4-16.
    Jamás se ha llamado infalible; infalible solo Dios. Todos nos equivocamos, todos pecamos, el que diga lo contrario es un mentiroso y la verdad no está en él; 1 Jn. 1:18.
    Buscamos la unidad, pero no estamos dispuestos a perder la libertad que nos trajo Cristo (Gal. 5:1
    Como te darás cuenta, hay tres ramas de la Iglesia Católica.
    Visítanos y deja que el Señor Jesús te llene de todos los regalos que te tiene guardados en su Iglesia.
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